
Aranjuez es una ciudad que ha atravesado los siglos en armonía, se posiciona en el presente con dinamismo y placidez a partes iguales y se prepara para el futuro a través de la reflexión. Aranjuez ha sido, es y será, una conversación fluida entre el ser humano y su medio.
Fernando VI, ya en 1757, se aseguró de que la conversión del Real Sitio en ciudad se hiciese respetando la uniformidad y la hermosura del conjunto. Más de doscientos años después, con la llegada de la democracia, y muy especialmente a partir de los ochenta, Aranjuez comprende más que nunca que su progreso y su garantía de futuro pasan por recuperar activamente el entorno tradicional. Es así que acertadas intervenciones impulsadas desde las instituciones procuran una recuperación visible del patrimonio.
Así, continuando con el espíritu que había recorrido los mejores años de Aranjuez, el gobierno municipal lleva promulgando desde hace años una serie de ordenanzas destinadas a que la recuperación de los monumentos, los jardines y el casco antiguo hagan del exquisito paisaje de la ciudad un factor de desarrollo, una base sólida para un futuro próspero.
El énfasis de las ordenanzas se puso en la renovación y no sólo en la restauración. Si bien era cierto que gran parte del patrimonio se había podido conservar intacto, no todas las edificaciones del casco antiguo habían resistido el paso de los tiempos, por lo que parecía necesario entender la puesta al día de la ciudad como una recuperación de sus principios originales más que como la conservación a ultranza de todos sus elementos. En definitiva, Aranjuez se propuso conservar construyendo, aceptando la renovación gradual y constante de todas las ciudades.
Pero la idea de progreso a través del constante diálogo con la tradición paisajística y cultural de la ciudad no se ha detenido con la recuperación del patrimonio, sino que forma parte de la voluntad permanente de las distintas administraciones y los ciudadanos. Así, la intensa vida cultural propiciada desde las instituciones municipales, la llegada de la universidad y, más recientemente, el apoyo decidido a la construcción del conjunto capitaneado por el Instituto de Arte Arquitectura y Paisaje en la Ciudad de las Artes, son pruebas evidentes de que Aranjuez busca su futuro a partir de su propia personalidad y su tradición.
